Produce bajo impacto sobre los huesos y articulaciones.
Al sumergir nuestro cuerpo en el agua para la práctica deportiva, éste “pesa menos”, se rige por el principio de la flotabilidad y no recibe el impacto del asfalto o superficies duras al que hace frente en otras disciplinas. De esa forma, las articulaciones se desgastan menos y se preservan mejor.